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A nuestra fundadora Vicenta María López y Vicuña le tocó vivir la explosión industrial del Siglo XIX y entrar en contacto muy directo con la pobreza y la marginación que ésta originó, sobre todo en las mujeres. Esto provoca que su atención se centre en las numerosas jóvenes que se desplazaban a las grandes ciudades en busca de empleo con poca cultura, escasos medios, pocos recursos personales y casi sin derechos ante la ley. Ante esta situación se propone un solo y ambicioso objetivo: “Educar a estas jóvenes desde un sistema preventivo y formar profesionales que desde su trabajo renovasen la sociedad”.

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Este es el primer principio con el que, desde que llegaron a Santander las Religiosas de María Inmaculada, están trabajando: evitar la marginación en las jóvenes.Las Religiosas de María Inmaculada, en 1972 inician su actividad educativa con la escuela de adultos (EPA). Dos años más tarde crean la Escuela de Formación Profesional María Inmaculada con las ramas Administrativa y Sanitaria. Posteriormente incluyen la de Hogar, siendo el único centro de F.P. de 2º Grado de Jardín de Infancia. El rasgo más sobresaliente de la Escuela se basa en el carisma de su fundadora, “El amor a los jóvenes” y “Las chicas han triunfado”.

La Escuela de Formación Profesional María Inmaculada de Santander es un centro privado concertado mixto al servicio de los jóvenes. Se abre a todos y se acoge a la financiación pública para garantizar la gratuidad.El Centro está siempre abierto a los cambios sociales y culturales, adaptándose a las innovaciones propuestas por el Sistema Educativo, implantando nuevos ciclos y atendiendo a la demanda de la sociedad, familias y alumnos. Nuestro Centro promueve la formación integral de los alumnos de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo y de la historia y los prepara activamente en la transformación y mejora de la sociedad.